¿Ciencia ó Religión?

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Por David Fragoso

  • Sólo los estudiosos hombres de Ciencia pueden tener con claridad una adecuada visión del Universo, ¿O serán solo los estudiosos Religiosos?.

“… teniendo ante mis ojos los Santísimos Evangelios y poniendo sobre ellos mi propia mano, juro que siempre he creído, creo ahora y que, con la ayuda de Dios, creeré en el futuro todo lo que la Santa Iglesia Católica mantiene, predica y enseña. Pero como yo, tras haber sido amonestado por este Santo Oficio a abandonar completamente la falsa opinión de que el Sol es el centro inmóvil de universo, y que la Tierra no es el centro del universo y se mueve, y a no sostener, defender o enseñar de ninguna manera, ni oralmente ni por escrito, la mencionada falsa doctrina; y tras haberme sido notificado que dicha doctrina es contraria a las Santas Escrituras, escribí y di a la imprenta un libro en el que trato de dicha doctrina ya condenada, y presento argumentos de mucha eficacia en su favor, sin llegar a ninguna conclusión: he sido hallado vehementemente culpable de herejía, es decir, de haber mantenido y creído que el Sol es el centro inmóvil del universo, y que la Tierra no está en el centro del universo y se mueve. Sin embargo, deseando eliminar de las mentes de vuestras Eminencias y de todos los fieles cristianos esta vehemente sospecha razonablemente concebida contra mí, abjuro con corazón sincero y piedad no fingida, condeno y detesto los dichos errores y herejías, y generalmente todos y cada uno de los errores y sectas contrarios a la Santa Iglesia Católica…” (Texto citado en A hombros de gigantes. Las grandes obras de la Física y la Astronomía. Ed. Crítica. Págs. 351-352)

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Hoy en día es muy común, en pláticas de café o en reuniones sociales, incluso en frías y distantes conversaciones vía Internet, que al calor de algunas frases, la Religión y la Ciencia se enfrenten nuevamente, en un duelo que tal vez ha durado demasiado tiempo, y que posiblemente haya tomado ya demasiadas vidas humanas, tal vez innecesariamente.

¿Por qué lo digo?.

Porque antes de que la Religión y la Ciencia fueran dos extremos de una misma cuerda, tratando de dar respuestas a las grandes incógnitas de los hombres, hace mucho tiempo, mucho antes de que la Inquisición hiciera que Galileo Galilei se retractara de sus postulados, es más, incluso antes de que en el Mundo existieran Universidades, existió algo que buscó dar las primeras respuestas, algo que hoy los estudiosos denominan “Filosofía”. Y esque aunque los Científicos y los Religiosos se embatan a muerte con sus argumentos, a ambos parece olvidarseles que ambos son simplemente 2 caras de una misma moneda, que antes de ser fundida y dividida por diversas corrientes, fue un solo metal alquímico llamado Filosofía.

Presocráticos: el período cosmológico

Los primeros filósofos de este período fueron monistas, en tantos buscaban un único principio o fundamento material de la realidad. Para Tales de Mileto, el primer filósofo según Aristóteles, el agua era esta “materia primordial”, basado en el descubrimiento de fósiles de animales marinos tierra adentro2 y en que el agua es fundamental para la nutrición y el crecimiento de cualquier ser vivo. Anaximandro, por su parte, consideró que era lo ilimitado o indeterminado (ápeiron), a partir de lo cual se van produciendo los opuestos de la naturaleza (en primer lugar lo frío y lo caliente), mientras que para Anaxímenes la materia primordial era el aire, un principio neutral como el ápeiron pero sin carecer de propiedades.

Por otra parte, Pitágoras sostuvo la tesis de que “todas las cosas son números”, lo que significa que la esencia y estructura de todas las cosas puede ser determinada encontrando las relaciones numéricas que expresan. Pitágoras se inscribió además en la tradición ófica y sostuvo la novedosa idea de la inmortalidad del alma y de la posibilidad de la transmigración del alma humana después de su muerte a otras formas animales.

Dos grandes presocráticos, iniciadores de la tradición metafísica occidental, fueron Heráclito y Parménides. Heráclito dio cuenta del devenir sensible del universo y postuló la razón (Logos) como principio regulador de este devenir, por cuanto unifica los opuestos. La realidad está en perpetuo cambio, cada opuesto tiende hacia su contrario, en un proceso con orden y medida, según el Logos. Al modo de sus predecesores, concibió al fuego “siempre vivo” como principio o fundamento del universo, aunque entendiéndolo como una imagen del perpetuo devenir, más que como elemento material constitutivo de todas las cosas.

Por el contrario, para Parménides la realidad es una e inmutable. Existe el Ser, mientras que no existe el no-Ser. Establecido esto, el cambio o devenir resulta imposible si no existe el no-Ser (cuya imposibilidad es lógica). Sus argumentos a favor de esta tesis fueron retomados por Platón para justificar su división de la realidad en dos ámbitos: el ámbito ilusorio del cambio y el ámbito real de la permanencia. También Aristóteles rescatará de sus argumentos los tres principios fundamentales de la lógica, el arte de los razonamientos. Parménides entendía la razón como la facultad humana de pensar o razonar, medio para descubrir las propiedades esenciales del Ser (que es uno, inmutable, indivisible, increado, imperecedero, homogéneo), a diferencia de Heráclito que la concebía como orden del universo. Si este último se valía de los sentidos para afirmar cómo es la realidad, para Parménides confiar en ellos nos conduce por la vía del engaño y del error, la vía de la opinión (doxa). Lo que verdaderamente es (el Ser) y cómo es, sólo nos puede ser revelado por medio de la razón.

Posteriormente, algunos filósofos comenzaron a buscar más de un fundamento de la realidad. Entre estos filósofos pluralistas se destacó Empédocles. Éste fundó la doctrina de los cuatro elementos, que perdurará en la filosofía de la naturaleza hasta el siglo XVIII: agua, fuego, tierra y aire, a partir de los cuales los principios movientes “amor” y “odio” componen todas las cosas. El pluralista Anaxágoras, por su parte, sostuvo que todo está compuesto de diminutas partes (homeomerías), ordenadas por una inteligencia (Nôus).

Los atomistas constituyeron la escuela pluralista más importante, con gran influencia en la física post-aristotélica. Sus fundadores, Leucipo y Demócrito, concibieron la realidad compuesta de dos tipos de espacios: uno vacío y una lleno (la materia). Este último está compuesto de átomos, que, como su nombre lo indica, son partículas indivisibles. Todas las cosas visibles están compuestas de átomos unidos entre sí debido a sus distintas formas (esferas o garfios). Pero estas uniones no se producen sino al chocar según movimientos azarosos en el espacio vacío.2

Período antropológico

La escuela sofística primero, y Sócrates después, centrarán sus reflexiones en la ética y la política, así como en la naturaleza del lenguaje, las normas, las leyes y la sociedad. Su interés se separa de la cosmología para centrarse en los asuntos humanos.

Período ontológico-metodológico

La aparición de grandes pensadores sistemáticos (como Platón y Aristóteles) supondrá la consagración de las primeras grandes concepciones filosóficas, que incluirán una pluralidad de temas, desde la cosmología hasta la política, pasando por la antropología o la ética. Sin embargo, entre todos estos temas destaca el tratamiento sistemático de la ontología (teoría del Ser o del ente en cuanto ente) así como los primeros textos que reflexionan sobre el método que ha de seguirse en filosofía, a fin de ponerse en condiciones de producir un conocimiento auténtico, específicamente un conocimiento legítimo de los principios o fundamentos —Cfr. p. ej., La República VI y VII, así como el libro Gamma (Γ) o IV, cap. 4, de la Metafísica

Período helenístico

Suelen incluirse en esta etapa a las diferentes escuelas posteriores, como los peripatéticos, los escépticos, los cínicos, los epicúreos y los estoicos, todos ellos preocupados principalmente por cuestiones éticas, pero por ello mismo también, necesariamente, por los problemas del conocimiento.

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Y es aquí cuando surge la divergencia en el cause natural de las explicaciones que buscaban no solo satisfacer la razón, sino también la búsqueda de un bien superior llamado Alma. Hasta aquí era muy común saber de hombres de Ciencia, perdón, hasta ahora la ciencia no existe como tal, mas bien los pensadores podían sin problema hablar de los Dioses en sus textos. Sin embargo, tras los filósofos grecorromanos y la aparición del cristianismo la Filosofía Cristiana se Redefine en términos de:

  1. APOLOGISTAS. Autores que en el siglo II defienden y justifican el cristianismo contra los ataques de los filósofos del mundo grecorromano. Se proponen justificar racionalmente el cristianismo como única opción verdadera entre las diversas religiones. Con los apologistas comienza un interés cada vez mayor por la filosofía, que acabará incorporando a la fe religiosa la cultura ambiental pagana, y que representa el nacimiento de lo que se llamará filosofía cristiana. Se les incluye genéricamente entre los padres de la Iglesia. La apología primitiva, llevada a cabo por los padres apologistas, exigió una inicial defensa de la fe mediante intentos de fundamentación racional.
  2. FILOSOFÍA PATRISTICA. Conjunto de proposiciones filosóficas que se atribuyen a los padres de la Iglesia, esto es, a un grupo de escritores insignes dentro del cristianismo, a quienes se les concede este título de distinción por su vida y por sus escritos. El término patrística corresponde al conjunto de estos escritores eclesiásticos, preferentemente ortodoxos, mientras que el de patrología se refiere al estudio de estos mismos escritos; de ellos se supone que contienen enunciados filosóficos propiamente dichos, aunque de origen y contenido cristiano.En oriente se distingue entre los Padres dos tendencias teológicas: la escuela de Alejandría y la escuela de Antioquía. En Alejandría destacan san Atanacio, Dídimo el ciego, y los padres capadocios; con esta escuela se realaciona también Orígenes. En Antioquía son importantes Diodoro de Tarso, Teodoro de Mopsuestia, San Juan Crisóstomo, Teodoreto de Ciro, etc. En occidente , a partir del siglo III, son importantes los nombres de Tertuliano, san Cipriano, san Hipólito; pero los más representativos son: san Ambrosio, san Jerónimo, san Agustín y el Papa León Magno.
  3. ESCOLÁSTICA. Término que, desde el Renacimiento, se aplica al pensamiento filosófico que se desarrolló a lo largo de la Edad Media ▬entre la caida del Imperio romano de occidente (476) y la conquista intelectual de Constantinopla por los turcos (1457) ▬. En sentido estricto, se llama escolástica a la filosofía y teología que se enseñó durante el periodo de la Edad Media, a la filosofía medieval, propiamente la «ciencia que se enseñaba en la escuela»: primero las artes liberales y luego la filosofía y la teología.Toda la filosofía esclolástica se caracteriza por un doble, y problemático, recurso a la autoridad, representada por los textos sagrados de la Biblia y la tradición de los Padres de la Iglesia ( a la fe en definitiva), y a la razón, que de manera creciente se aplica a la interpretación de la autoridad y hasta al libre juego de la interpretación propia.La temática de que se ocupa la Escolástica se puede precisar materialmente recordando los contenidos de las colecciones de sentencias o manuales , cuya lectura y comentario debían emprender aquellos que querían ser lectores o licenciados (de «licencia» para enseñar) en teología.El método escolástico, que se elabora con el objetivo primario de ser un instrumento didáctico, alcanza su pleno desarrollo formal con la llegada de las universidades medievales, entre los siglos XII y XIII. Los instrumentos fundamentales eran la lectio (lectura de textos) y la disputatio (discusión pública).

 

Ahora bien, ¿Les parece si hablamos de la Biblia?

La Biblia, tal y como la conocemos, fue recopilada por primera vez en la historia en el siglo III antes de Cristo, cuando setenta sabios judíos fueron invitados por el rey Ptolomeo II a acudir a Alejandría para aportar a la famosa biblioteca la historia del pueblo de Israel (lo que hoy llamamos el Antiguo Testamento). Durante meses, pusieron por escrito la memoria de miles de años del pueblo de Israel, desde Adán, hasta Moisés, incluyendo los libros históricos, sapienciales y proféticos.

Su trabajo se tradujo del arameo y hebreo antiguos al griego. Así nació la llamada Biblia de los Setenta o Alejandrina (también Septuaginta), en la que se basa el texto cristiano actual.

Una recopilación hebrea de la historia de pueblo de Israel, llamado texto masorético (‘tradición’, en hebreo), se hizo en el siglo IX DC. Es la versiónhebraica que no incluye el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento y la recopilación de los Evangelios que retrataron la vida de Jesús, tuvo numerosas fuentes y autores. El papiro más antiguo del Nuevo Testamento es un fragmento de Juan que data de los años 125-130 d.C.

Sin rastro físico

De aquellos originales de la Biblia alejandrina, al igual que los textos de los filósofos griegos presocráticos, no hay ningún rastro físico. Todo aquello se esfumó debido a los saqueos e incendios de la legendaria biblioteca, pero también debido a su débil soporte de transmisión: el papiro, la vitela y el cuero, no resisten el paso del tiempo. Lo mismo sucedió a los escritos evangélicos

¿Cómo sobrevivió ese conocimiento?

Durante años, se han hecho miles y miles de copias de copias. Sin embargo, eso produjo una duda hermenéutica: “Los textos antiguos fueron copiados por batallones de escribas, frecuentemente en los monasterios, y sufrieron numerosas afrentas que van desde la simple falta de ortografía o de atención del copista, hasta la correccción doctrinal y voluntaria”, afirman Roselyne Dupont-Roc y Philippe Mercier en Los manuscritos de la Biblia (Ed. Verbo Divino). Como cada copia siempre tenía algún error de interpretación o de transcripción, lapaleografía cristiana se ha esmerado en comparar copias con otras copias para recomponer un texto lo más parecido al original.

¿Se había hecho un buen trabajo o había pasajes falsos o equívocos? ¿Estaban los cristianos de todo el mundo confiando en unos textos erróneos?

Los manuscritos del mar Muerto

Cuando dos pastores beduinos penetraron por error en 1947 en una cueva en busca de una cabra perdida, y descubrieron antiguos rollos encerrados en vasijas, se desató una de las disputas paleográficas más fascinantes de la historia.

Esos rollos contenían extractos o pasajes enteros de los libros de la Biblia. Se les denominó los rollos del Mar Muerto. Procedían del año 150 a.C hasta el 70 d.C. Muy pronto surgieron teorías curiosas sobre su contenido: unos afirmaban que esos textos daban una vuelta a los Textos Sagrados, los cuales habían sido deformados a lo largo de los siglos por lahistoriografía cristiana.

Otros, añadieron que la Iglesia no quería dar a conocer su contenido pues contenían reveladoras contradicciones sobre Jesús. Los hubo que dijeron que era el mejor testimonio del Nuevo Testamento, y hasta que Jesús formó parte de la comunidad de los esenios, la secta enigmática que había escrito y guardado esos textos en vasijas.

Nada de eso es verdad.

Los textos hallados en las cuevas de Qumrán, a orillas del Mar Muerto, son fragmentos procedentes de unos 800 manuscritos que, en su origen, se presentaron en forma de rollos. Muchos de esos manuscritos son copias de copias, pues en la antigüedad, el papiro era desgraciadamente, la forma más popular de transmitir el saber. Y el papiro se deteriora fácilmente.

Antiguo Testamento

¿Qué contenían entonces? En parte son textos bíblicos, del Antiguo Testamento, y en parte son textos religiosos no bíblicos de diverso signo, como reglas morales y legales. Existen unos 200 manuscritos bíblicos entre los que se encuentran 32 copias del Libro de los Salmos, 28 copias del Deuteronomio, 21 copias del Libro de Isaías, citas ínfimas (losteffilim, o pequeñas tiras de cuero), con citas del Éxodo y del Deuteronomio, tiras que se ponían en un estuche y que se llevaban en el brazo o sobre la cabeza.

Los manuscritos esenios permitieron completar algunos pasajes oscuros de las Sagradas Escrituras, pero no descubrieron nada realmente fascinante, a pesar de que se trató de uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX.

Reconstrucción exacta

Al cotejarse los manuscritos de Qumrán con las versiones modernas de la Biblia, muchos exegetas y paleógrafos respiraron tranquilos al comprobar que la historiografía cristiana, después de todo, había trabajado con enorme exactitud: había logrado componer unos escritos sagrados bastante certeros.

Los manuscritos de Qumrán demostraron que el trabajo de los doxógrafos y paleógrafos cristianos fue serio y atinado durante siglos, y que en Qumrán solo había textos del Antiguo Testamento.

Y a pesar de que, más recientemente, el padre Josep O’Callahan, (experto papirólogo), vio en algunos de estos trozos de Qumrán pequeñas frases del Nuevo Testamento, un examen más profundo constató que la vida deJesús no estaba recogida en los manuscritos.

¿Quiénes eran estos esenios?

Según se desprende del texto referido a la Regla de la Comunidad, los esenios eran un grupo judío “fuertemente estructurado, con su propia jerarquía y sus funcionarios, cuyos miembros ponían en común todos sus bienes, participaban en comidas comunitarias, y se hallaban sometidos a una disciplina muy estricta, con penas y castigos para cualquier transgresión”, comenta Florentino García Márquez en la reseña ‘Los manuscritos de Qumrán’. En suma, un grupo de judíos conviviendo hace más de dos mil años bajo mismas reglas que los kibutz del siglo XX.

¿Por qué se habían retirado al desierto, imitando al profeta Isaías? Según se desprende de otro texto encontrado en Qumrán, (la Regla de la Guerra), se llamaban a sí mismos Los Hijos de la Luz, se habían retirado para purificarse, y esperaban volver a Jerusalén “al final de los tiempos”, después de haber vencido a Los Hijos de las Tinieblas.

Textos en Google

Los textos del Mar Muerto son públicos desde 1991, cuando las autoridades arqueológicas de Israel (que controlan el acceso a los documentos desde la Guerra de los Seis Días en 1967), permitieron la libre consulta a todos los documentos. Desde esa fecha, se han ido fotografiando, y desde hace pocos años, se podían consultar en internet en este formato. Pero ahora, con Google, se pueden consultar de una forma mucho más cómoda: digitalizados. Y además, Google Maps aporta la localización exacta de aquellos manuscritos.

La vida de Jesús

¿Y la vida de Jesús?

Aunque parezca increíble, reunir las partes del Nuevo Testamento fue una tarea incluso más ardua para los eruditos. Tras la muerte de Jesús, en la primera mitad del siglo I, sus milagros y obras fueron pasando de boca en boca hasta extenderse por todo el Mediterráneo. En la segunda mitad del siglo I había decenas de versiones: en siríaco, en copto, en latín, en griego culto, en armenio…. Algunas coincidían. Otras no.

El caso es que a medida que pasaba el tiempo, aumentaba el número de versiones. Cuanto más famoso era Jesús, y más se extendía el cristianismo por el mundo, más difícil era encontrar ‘la versión’ fiable de su vida.

En el 370 se elaboró una lista que contenía cuatro evangelios creíbles, además de epístolas o cartas de San Pablo, hechos de Apóstoles y el Apocalipsis de San Juan. En un concilio celebrado en 397 después de Cristo fueron consagrados después de cotejar unos con otros, y descartar varias versiones.

El evangelio de San Mateo es el más directo pues Mateo fue uno de los discípulos de Jesús, a quien fue encomendada una misión de apostolado por el mundo.

San Marcos y San Lucas no conocieron a Jesús pero oyeron de él por los relatos de San Pablo. Eran sus discípulos.

Por último, está evangelio de San Juan, el más joven de los discípulos. Este evangelio diferente a los otros tres en su redacción y en su estilo.

Ahora bien, estos evangelios pudieron haber sido escritos por ellos, o por comunidades de fieles que recogieron estas versiones y las compilaron entre el siglo I y el III. Luego, esas versiones fueron copiadas centenares de veces hasta que los concilios las consagraron.

¿Y dónde están los manuscritos?

Los eruditos de hoy calculan que hay a su disposición hasta 150.000 manuscritos antiguos.

Pero dentro de esa marabunta de manuscritos, se ha determinado cuáles son los más fiables.

Son manuscritos se hallan hoy en el Vaticano, en San Petersburgo, en París, en Cambridge… De alguno solo hay pequeños trozos que han tenido que ser complementados con versiones posteriores.

El manuscrito más antiguo y completo del Nuevo Testamento es el Codex Sinaiticus, conservado en la Biblioteca Británica de Londres. Está escrito en griego uncial (un tipo de letra mayúscula), y data del 330-350 después de Cristo.

Pero si hablamos de trozos sueltos, el más antiguo procede del 125-130 después de Cristo, se llama el papiro Rylands y procede del evangelio de San Juan. Está escrito por ambas caras y se conserva en la Biblioteca Rylands de Manchester.

Cada año, aparecen nuevos ‘trozos’ del Nuevo o del Antiguo Testamento, y entonces se desata una pelea para saber si es copia fiel, o si es una versión mal trabajada.

El último texto apareció en 2012 y provocó un pequeño revuelo en marzo de 2014, cuando fue dado por cierto por la Harvard Theological Review. Se trata de un pequeño pasaje del Nuevo Testamento datado entre el VI y el IX d.C. y que expone esta frase: “Jesús les dijo: mi esposa…”.

Todavía se duda de su autenticidad.


Y sin más, llegamos a las CIENCIAS MEDIEVALES O ARTES LIBERALES

La ciencia antigua y el resto de las áreas del saber clásico quedaron compartimentadas en siete áreas de conocimiento en la alta Edad Media

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Durante mucho tiempo nos hemos imaginado los siglos transcurridos desde la caída del Imperio romano hasta el Renacimiento como siglos de oscuridad y atraso. No cabe duda que, en el ámbito del conocimiento y especialmente en Europa occidental, comparados con el periodo de esplendor de Grecia y Roma, lo fueron.

Sin embargo, tampoco sería justo generalizar, a lo largo de toda la Edad Media en el occidente cristiano pervivieron llamas de luz que más tarde se vieron avivadas por las propuestas que la reinterpretación del mundo clásico experimentó a manos de los árabes.

Son bien conocidos los avances que el mundo musulmán realizó en el ámbito de la astronomía, la aritmética o la medicina. Bebiendo de las fuentes clásicas y de nuevos saberes importados del extremo oriental de sus conquistas, especialmente del mundo persa e indio, la cultura árabe contribuyó decisivamente al desarrollo del saber científico. No obstante, estas aportaciones se produjeron especialmente desde finales del siglo VIII. Por ello, en el periodo histórico en el que se desarrolla “El puente del tiempo” tales aportaciones no existían.

Para hacernos una idea de cuál era el estado de la ciencia y el conocimiento al comenzar el siglo VIII en el antiguo Imperio romano de occidente, tenemos que indagar en cómo las viejas ideas clásicas se mantuvieron durante las centurias inmediatamente posteriores a la caída de Roma. Veamos a continuación unas breves pinceladas de lo que pasó durante el periodo de constitución de los llamados reinos bárbaros en el mundo latino:

  • El establecimiento sobre el antiguo Imperio de occidente de pueblos bárbaros (como el ostrogodo, franco o el visigodo), la actitud hostil de algunos sectores de la curia hacia todo lo pagano o las sucesivas crisis económicas y sociales arrinconaron la educación clásica. Solo una parte de las élites dominantes tendrán acceso a la formación[1].
  • Marciano Capella en el siglo V fue uno de los primeros en clasificar las distintas ramas del saber que constituían las denominadas artes liberales. Estas artes eran aquellosconocimientos que debía poseer un hombre libre (de ahí lo de liberales) para poder participar en la vida pública. En esta clasificación estarían recogidas: la gramática, la dialéctica, la retórica, la aritmética, la música, la geometría y la astronomía.
  • A medida que avanzó el siglo V y ante el desmoronamiento de las instituciones clásicas,autores como Boecio, Casiodoro o, un poco más tarde, san Isidoro de Sevilla intentaron compilar el conocimiento para preservarlo en los tiempos de oscuridad que siguieron a la instauración de las monarquías bárbaras. La labor de san Isidoro fue ingente y su obra fue una de las más influyentes durante toda Edad Media.
  • Con los años la enseñanza en el mundo cristiano medieval quedará articulada en dos bloques, el trívium (tres vías) y el quadrívium (cuatro vías).
  • El trívium se centraba en la enseñanza de la elocuencia, es decir proporcionaba los medios para saber expresarse con propiedad (gramática), argumentar y discutir (dialéctica), deleitar y persuadir (retórica). Constituyó el núcleo de las enseñanzas de las ya nombradas artes liberales.
  • El quadrívium podríamos decir que constituía una extensión del currículum y se focalizaba en la enseñanza de la matemática. Siguiendo a San Isidoro de Sevilla[2] definiremos cada uno de los contenidos que lo integran de la siguiente forma:Además de las señaladas disciplinas del quadrívium, las ciencias exactas se complementaban con el estudio de la “Física” (Historia Natural, Física y Química) y la Medicina[3].
    • La aritmética es la ciencia que trata del número y es la primera entre las cuatro disciplinas que conforman la matemática ya que no necesita a las demás para explicarse (no fue esta la concepción griega en la que la geometría ocupaba el lugar más importante como origen y sustento de las otras “ciencias”).
    • La geometría (rama del saber cuyo origen el sabio hispalense retrotrae a los egipcios) es la ciencia de la medida y de las formas.
    • La música es la disciplina que estudia los números que se encuentran relacionados en los sonidos.
    • Por último, la astronomía abordaría el estudio del curso de los astros y sus figuras, así como la posición de las estrellas. Le cabe posiblemente a San Isidoro el honor de diferenciar por primera vez y con claridad entre astronomía y astrología, esta última estudiaría el influjo de los astros en los hombres y habría sido una invención de los caldeos.
  • En los primeros siglos de la Edad Media la influencia de los pensadores griegos y latinos es fundamental en todos los ámbitos del saber. En el ámbito de la matemática, la visión del mundo creada por la Escuela Alejandrina (tamizada por la obra de cristianos eruditos como san Agustín de Hipona) constituyen la referencia.

A medida que avanza la Edad Media y se van constituyendo las universidades europeas, el afán de  hacer compatible fe y filosofía dará lugar a la escolástica. Desde este momento, el estudio de las artes liberales se consideró como una fase preparatoria para que el estudiante pudiera acceder a formas más elevadas de conocimiento representadas por la filosofía y la teología.

Superada la Edad media, durante el Renacimiento el estudio de las artes liberales continuó siendo la base de la formación Humanista. Sepa el lector, a modo de ejemplo, que representaciones alegóricas al trívium y al quadrívium junto a la filosofía y la teología se encuentran realizadas en la magnífica bóveda de la Biblioteca del Real Monasterio del Escorial.


Y así, estimado lector, es como llegamos a la actualidad, brincando aquellos oscuros episodios de la Inquisición de los que muy tristes episodios vivió la humanidad.

Luego entonces, habría que meditar profundamente si realmente vale la pena caer en más confrontaciones o interminables discursos sobre quienes son los que poseen la RESPUESTA O LA ÚLTIMA PALABRA.

La Ciencia ha servido en el desarrollo de mejores formas de vivir, ha mejorado por mucho nuestra calidad de vida y aunque nuevos cuestionamientos surgen acerca de si debemos confiar en medicinas y vacunas para cuidar de nuestra Salud, lo que no puede cuestionarse es que una gran parte de la Humanidad hoy vive en diferentes condiciones gracias a los avances en la Tecnología.

Sin embargo, la Religión ha procurado por mucho ser el otorgador de las reglas y conductas que han de dar a la sociedad los ordenamientos para una adecuada convivencia. No por nada la Biblia es empleada en eventos Políticos y Judiciales para recibir los juramentos de los hombres, o para empeñar la verdad de sus palabras al testificar acerca de sus actos.

Debiera ser tiempo de armonía entre ambas corrientes, dejemos de verlas como contrincantes. Sin importar el tipo de Religión de quien se hable, durante mi razonamiento he hablado acerca de la Biblia por ser el documento que por más de 2 mil años ha dado una postura a gran parte de la civilización en nuestro mundo. No es momento de hablar de Historia ni de recordar los motivos de discordia entre estos contrincantes. La Ciencia y la Religión pueden convivir y lo harán en el Futuro. Nuevas tendencias siguen surgiendo y nuevas preguntas hemos de hacernos, nuevas respuestas llegarán pero debemos recordar que la Tolerancia es sin lugar a dudas la Piedda Angular  en la Construcción de nuestro futuro inmediato.

 


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