El mensaje de la música….

Xavier Doló Masnou

Productor de música en Sacatapusmusic

🎵 ¿Qué estamos transmitiendo a través de la música?

Empecé con la música cuando tenía 12 años.

Experiencia musical

Desde entonces he estudiado batería, composición, producción, mezcla y masterización.

Mi primera actuación fue en un instituto. Poco después llegó la Festa Major de Mataró, en el Parc Municipal. Ese impulso mostró el mensaje de la música en mi desarrollo.

Para aquel chico de 14 años, aquello era todo un reto.

Han pasado muchos años desde entonces.

Hoy, cuanto más aprendo y más profesional intento ser, más me hago una pregunta:

¿Nos estamos alejando de aquello que debería ser el mensaje de la música?

A lo largo de mi trayectoria he hablado con discográficas y productoras.

Además, he escuchado más de una vez algo parecido, el mensaje de la música.

“Si quieres triunfar, tienes que hacer lo que funciona.”

Y muchas veces, detrás de ese “lo que funciona”, aparecen determinados estilos, estructuras y fórmulas comerciales.

Mi respuesta ha sido siempre la misma:

No quiero hacer música para hacerme rico ni para triunfar a cualquier precio.

Para mí, la música es mucho más.

Es una forma de transmitir pensamientos.

De explicar cómo veo la vida.

De reivindicar aquello que considero injusto o incorrecto.

De provocar emociones.

De hacer preguntas.

Y, si es posible, de hacer pensar.

Por eso me preocupa algo que estamos normalizando.

No creo que el problema sea un estilo musical concreto. El problema aparece cuando el mensaje deja de importar y la música se convierte únicamente en un producto diseñado para conseguir reproducciones, atención y dinero.

Que algo guste a millones de personas no significa necesariamente que su mensaje sea bueno, enriquecedor o positivo.

La popularidad nunca ha sido sinónimo de calidad.

Y aquí hay un asunto que me preocupa especialmente: la normalización de determinados mensajes machistas y la representación de la mujer como objeto sexual.(Reguetón)

Y todavía me preocupa más cuando estos contenidos llegan con absoluta normalidad a nuestros adolescentes.

Después nos preguntamos por qué seguimos teniendo problemas de igualdad entre hombres y mujeres.

cómo pretendemos construir una sociedad basada en el respeto y la igualdad si una parte de los contenidos que consumen nuestros jóvenes continúa transmitiendo una visión de la mujer fundamentalmente como objeto?

No creo que la solución sea prohibir canciones.

Tampoco censurar artistas.

La música debe ser libre.

Pero la libertad también implica responsabilidad y capacidad crítica.

Tenemos que preguntarnos qué consumimos, qué apoyamos y, sobre todo, qué estamos transmitiendo a las nuevas generaciones.

Porque música extraordinaria hay en todos los rincones del mundo.

Hay músicos increíbles.

Compositores brillantes.

Productores capaces de crear auténticas obras de arte.

Y artistas que utilizan la música para hablar de amor, dolor, libertad, injusticia, sociedad, esperanza, política, cultura o simplemente de la vida.

Sin embargo, tengo la sensación de que una parte de la industria está cada vez más preocupada por encontrar aquello que genera consumo que por aquello que aporta contenido.

Y eso me hace pensar.

¿Estamos evolucionando musicalmente o, en algunos aspectos, estamos involucionando?

Quizá sea solamente mi percepción.

Pero llevo casi cinco décadas escuchando, estudiando y haciendo música, y cada vez tengo más claro que una canción puede ser mucho más que un producto.

Puede ser cultura.

Puede ser educación.

Puede ser protesta.

Puede ser memoria.

Puede ser identidad.

Puede hacerte llorar.

Puede hacerte reír.

Puede enfadarte.

Puede hacerte cuestionar aquello que dabas por sentado.

Y, en determinados momentos de la historia, incluso puede ayudar a cambiar una sociedad.

Por eso quiero seguir haciendo música.

No necesariamente la música que el mercado me diga que debo hacer.

Sino la música que tenga algo que decir.

Porque al final, para mí, hacer música no consiste únicamente en conseguir que alguien pulse “play”.

Consiste en conseguir que, cuando termine la canción, algo haya cambiado dentro de quien la escucha.

🎵 Sentir. Pensar. Cuestionar. Y, si es posible, cambiar.

Para eso empecé.

Y para eso quiero seguir.

¿Vosotros qué pensáis?

¿La música que consumimos está reflejando nuestra sociedad o también está ayudando a construirla?

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