Hay trayectorias que no se entienden desde un solo ángulo. La de Josu Gómez Barrutia CEO de la Red Business Market es una de ellas. Emprendimiento, innovación, cooperación internacional, liderazgo aciertos, errores , éxitos y fracasos que el mismo reconoce en su trayectoria en una conversación y diálogo franco , directo… pero sobre todo una idea que atraviesa toda su acción: La necesidad de conectar mundos que durante demasiado tiempo han vivido separados e impactar desde la generación de una de las redes de líderes hispanohablantes más grandes del mundo en el campo de la educación, la innovación y la economía, el emprendimiento o la cultura con más de 17.000 miembros en 52 países, un lobby que recientemente presento su herramienta tecnología su propia red social para conectar a sus miembros, Red Business Market Network –

1. Josu, tu trayectoria combina emprendimiento, innovación, liderazgo institucional y pensamiento estratégico. ¿Cómo definirías hoy tu propósito profesional?
Mi propósito siempre ha sido generar conexiones que transformen territorios y personas. Creo profundamente en la capacidad del emprendimiento y la innovación para crear oportunidades reales, especialmente en entornos donde históricamente han existido más dificultades de acceso a recursos o inversión. Mi vocación más que mi trabajo es busca precisamente eso: Construir puentes entre talento, conocimiento, inversión e impacto social para que sucedan cosas, ser un conector. Y en ese camino tener la oportunidad de conocer a tantas personas, hombres y mujeres líderes que hoy están cambiando el mundo.
2. Has impulsado iniciativas internacionales como la Red Business Market y la Asociación Internacional de Startups o el Ranking Top100 Líderes Innovadores . ¿Qué necesidad detectaste para crear estos ecosistemas?
Detecté una gran desconexión entre emprendedores, inversores, universidades, administraciones y agentes económicos, y líderes , con foco además en concreto en quienes compartimos el habla hispana en el mundo . Existía talento, pero muchas veces estaba aislado, no existían esas conexiones de reconocer y visibilizar a tantas personas. La Red Business Market nació así para democratizar oportunidades y conectar ecosistemas a nivel internacional desde lo local donde el talento reside pero a veces no se descubría, ese fue su germen del que después se desplegaron multitud de acciones, verticales y sectores de impacto. Y por otro lado, como casi consecuencia de lo anterior surge la Asociación Internacional de Startups posteriormente como una evolución natural de esa visión global y colaborativa para conectar al ecosistema startup global en un marco de colaboración e impacto que hoy hace posible que estemos con aliados, miembros o participantes en esta red en más de 50 países del mundo.
3. Uno de los conceptos que más repites es el de “alianzas”. ¿Por qué son tan importantes en el mundo actual?
Porque el futuro no se construye desde posiciones individuales. Los grandes retos globales —tecnológicos, económicos, sociales o medioambientales— requieren cooperación. Las alianzas permiten acelerar innovación, compartir conocimiento y multiplicar impacto. Hoy las organizaciones más inteligentes no son las más grandes, sino las que mejor saben colaborar y tienen además la capacidad del bambú de adaptarse ante los vientos de cambio y transformación, no consiste en ser roble fuerte pero que se parte con esta fuerza de los tiempos.
4. Has recibido reconocimientos internacionales y distinciones académicas relevantes. ¿Qué significado tienen para ti estos premios?
Los premios son un estímulo, pero también una responsabilidad. Los interpreto como un reconocimiento colectivo hacia todas las personas, instituciones y equipos que han formado parte del camino. Nunca veo los logros como algo individual, sino colectivo, forman parte del trabajo de tantas personas que se han ido sumando, que han trabajado y han aportado sus ideas al proyecto, su esfuerzo y sus anhelos.
5. En tu opinión, ¿qué características debe tener el liderazgo del futuro?
No seré yo nadie para definir a un líder. Pero bajo mí punto de vista, ese liderazgo debe ser más humano, ético y consciente. Ya no basta con gestionar resultados económicos. El líder del futuro debe generar confianza, inspirar, escuchar y construir impacto positivo. También debe entender la tecnología y la innovación como herramientas al servicio de las personas, no al revés.
6. Has trabajado con ecosistemas emprendedores de Europa, América Latina y otros territorios. ¿Qué aprendizajes te ha dado esa dimensión internacional?
Humildad en reconocer que en los sitios más inhóspitos y lejanos puede existir el mayor de los talentos. La dimensión internacional enseña que esa forma de sentir está distribuida globalmente, pero las oportunidades no siempre. Hoy, tenemos que ser capaces de abrir las puertas para conectarnos con ese valor y a apostar por los territorios que progresan desde la creación de redes de colaboración sólidas entre sector público, privado y académico. La innovación no entiende de fronteras, ni de religiones, ni cultura, ni color o razas. Y deberíamos estar abiertos a esa mezcla y ese mestizaje.
7. ¿Cómo ves el futuro del ecosistema startup en España e Iberoamérica?
Lo veo con enorme potencial. Existe una generación muy preparada, creativa y resiliente. Sin embargo, todavía necesitamos mejorar aspectos como el acceso a financiación, la transferencia de conocimiento universidad-empresa y la internacionalización temprana. Creo que los próximos años serán decisivos para consolidar ecosistemas más maduros y competitivos. Y ojo, porque Latinoamérica es una región que tiene capacidad, talento, innovación e impacto frente a los que España y Portugal como países europeos debemos abrir los brazos.
8. También has mostrado un fuerte compromiso con la sostenibilidad y la economía circular. ¿Qué papel juega esto en tu visión empresarial?
Un papel central. El desarrollo económico del futuro debe ser sostenible o no será viable. La economía circular, la innovación verde y el impacto social ya no son tendencias; son necesidades estratégicas. Las empresas que entiendan esto serán las que lideren la próxima década.
9. A los jóvenes emprendedores de hoy ¿Qué consejo les darías?
Que no esperen el momento perfecto para empezar. Que construyan visión, constancia y capacidad de adaptación. Emprender no es únicamente crear empresas; es desarrollar la capacidad de transformar problemas en oportunidades. Y, sobre todo, que nunca pierdan la capacidad de aprender.
10. Para terminar, ¿qué legado te gustaría dejar?
Decía Santo Tomás de Aquino que tenemos que tener sentido de transcendencia, porque nada material nos llevamos, sino nuestra obra en el corazón de las personas que impactamos o ayudamos, aunque en ocasiones nos equivoquemos en ese deseo y otras acertemos. Me gustaría ser recordado como alguien que ayudó a conectar personas y territorios para generar progreso compartido, que intento dar lo mejor de sí mismo. Y sí, dentro de unos años algunas iniciativas, empresas o líderes dicen que encontraron oportunidades gracias a las redes y proyectos que impulsamos entre todos, sentiré que el esfuerzo mereció la pena. Porque de alguna forma habremos contribuido a construir un mundo nuevo, mejor, de oportunidades para gente con talento que soñó que otro planeta era posible.













