Más de cien países buscan prohibir las armas atómicas

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Explosión de una bomba atómica. / United States Department of Energy

Este lunes empiezan en la ONU negociaciones inéditas sobre un tratado que ilegaliza las armas nucleares. La iniciativa, que cuenta con la oposición de las grandes potencias atómicas, apuesta a que una veda reduciría una guerra con material bélico nuclear.

El texto fue lanzado en octubre por 123 países miembros de las Naciones Unidas. Ahora, frente a creciente amenaza que representa la actividad nuclear de Corea del Norte y la incertidumbre que supone la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos este centenar de naciones impulsan este lunes las negociaciones para prohibir las armas nucleares.

La iniciativa es defendida sobre todo por países como Austria, Irlanda, México, Brasil, Sudáfrica y Suecia. Y no se amilanan frente a la declarada oposición de potencias declaradas o no, como Estados Unidos, Francia, Israel, Reino Unido o Rusia que votaron en contra, o la abstención de China, India y Pakistán.
Hasta Japón, único país en sufrir un ataque nuclear, en 1945, votó No a las negociaciones, preocupado por la falta de consenso al respecto.

“Esto tomará tiempo, no seamos ingenuos”, declaró la semana pasada en la ONU la ministra sueca de Relaciones Exteriores, Margot Wallström. “Pero es muy importante, sobre todo en este momento en el que asistimos a todo tipo de discursos de demostración de fuerza que incluyen la amenaza de usar el arma nuclear”, subrayó.

“Desde hace años muchos países dicen que tenemos que salir de este impasse con este tema. También es la expresión de una frustración”, comentó Wallström.

– “Nunca es el buen momento” –

Pese a los compromisos adoptados por las grandes potencias en el marco del Tratado de No Proliferación (TNP), en estos últimos años no se han registrado avances en materia de desarme nuclear, lamentó Beatrice Fihn, directora de Ican (International campaign to abolish nuclear weapons), una coalición internacional de ONGs que se moviliza sobre este tema.

“Se hicieron muchos esfuerzos desde el fin de la Guerra Fría y luego eso se detuvo (…) La administración de Obama decepcionó, hizo promesas que no cumplió. Ahora los temores están exacerbados con el nuevo presidente” Donald Trump, dijo.

Basándose en la experiencia sobre las armas de racimo o las minas antipersonales, Fihn estimó que hay “buenas chances” de adoptar un tratado en la primera fase de las negociaciones -que culmina el 7 de julio- o al menos “de aquí a dos años” .

Según ella, poco importa que las potencias nucleares no muestren interés en los debates, pues la adopción de un tratado los obligará tarde o temprano a revisar su política aunque actualmente estén comprometidos en la modernización de su armamento nuclear.

“Aunque los principales fabricantes (de armas nucleares) no firmen, estos tratados tienen un gran impacto”, aseguró. “Miren Rusia: ¿Por qué desmiente haber utilizado armas de racimo en Siria? En todo caso no es firmante del tratado que prohíbe esas armas, pero sabe que no está bien”.

Ninguna gran potencia ha hecho comentarios sobre el inicio de estas negociaciones, aunque la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, prevé hacer una declaración al margen de la apertura el lunes por la mañana en Nueva York.

Los representantes de Estados Unidos y Francia habían explicado en octubre que se oponen al texto de prohibición por una necesidad a “proceder por etapas” en materia de desarme, sin alterar el equilibrio estratégico actual o poner en riesgo la disuasión.

“Es como pasa con los grandes fumadores, nunca es el buen momento para dejar” de fumar, añadió Fihn. “Pero la tendencia está aquí: en este mundo bipolar, muchos países piensan que no tienen necesidad de esperar a las grandes potencias para actuar”, concluyó.


Fuente: RFI