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jueves, agosto 6, 2026
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El filósofo de polito.

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Por: Dr. J Jesús Francisco Carpio Mendoza.

Colegio Iberoamericano en Ciencia y Tecnología.

Hacia 1990, estuve viajando hacia el municipio vecino a trabajar por las mañanas, donde una escena cada día era interesante; un joven con guitarra en mano abordaba el autobús, cantaba cuatro canciones haciendo que el viaje fuera más ameno, dicho por un Excelente amigo Julio Hernández, “El Soundtrack de tú vida”.

La guitarra mostraba señales de desgaste por el uso, el clima o de algún accidente.

Despues de cantar, la cooperación voluntaria para apoyar al jóven talento, muy agradecido, con paso ágil recorria el pasillo, y pagaba su pasaje, sentándose a platicar con el chofer hata llegar a la central de autobuses.

Bajábamos uno a uno, enfilándonos al transporte urbano afuera de la central para continuar nuestro camino.

El joven cantante, abordaba tambien, amenizanado nuevamente hasta llegar cerca de su destino.

Repetía la rutina de solicitar el apoyo a su talento, descendía, y caminaba con rumbo a Filosofía, preguntas se comenzaban a generar, pero opté por ” veamos que sucede”.

Nuestro joven cantante, entró a un salón, ocupó un lugar, detrás de la guitarra, tenía pegado un sobre amarillo forrado con plástico, del cual sacaba una libreta marca polito, un lápiz, una navaja para afilar; tomaba una clase de Filosofía.

Su percepción de la vida cotidiana a distintos temas eran interesantes, generando preguntas, observando desde múltiples aristas a tópico en particular.

Canciones de su autoría reforzaban sus comentarios, y todo anotado en su heróica libreta.

“¿Qué te trae por acá?”, le preguntaban, a lo que respondía – ” encontrar respuestas”, ” me decían que hacía preguntas raras”, “y mis andanzas me trajeron hasta acá, siguiendo a un grupo de muchachos que hablaban, del ser, el alma, del conocimiento”.

Así como llegaba a estudiar, emprendía el viaje de regreso, cantando, transbordando y pagando su pasaje

Han pasado ya 32 años de esto, no recuerdo el nombre de este jóven, pero hay una enseñanza oculta en este relato, la cual invito a descubrir mi estimado lector.

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