
Por : Mariel Herrera Flores.
Licenciatura en psicología.
Universidad Iberoamericana León.
Estudiante

190108-6@iberoleon.edu.mx
México.
Yo sé que si fuera hombre me amarías con la libertad de una paloma. Pero tú tienes estándares que cumplir y yo tengo expectativas que llenar” – Lyra.
La diversidad en la identidad y la orientación sexual es un tema invisibilizado, causando que vivir tu sexualidad se vuelva todavía mucho más difícil de lo que es o debería ser, teniendo que pasar por un proceso de aceptación personal, familiar y social, en el que influyen muchos factores como el tipo de cultura en la que vives y la normalidad de esta, en este caso nos situaremos en un entorno cerrado, en la familia y cultura mexicana, llena de estereotipos y reglas que, en lugar de motivar a llegar a ciertas metas, destruyen posibilidades y sueños.
Los nervios que sientes cuando piensas en esa persona a quién amas deberían de ser mariposas en el estómago, no miedo. Ese pánico que sientes cuando te da la mano por primera vez debería ser por la emoción de todo lo que viene, no porque te vayan a ver en la calle, y ese corazón roto debería ser por el fin de tu primer amor, no por la decepción que tu familia dice que causaste para ellos. ¿Cuáles son los estándares y expectativas que la sociedad dicta y por qué afectan la manera en la que las personas deciden vivir libremente su orientación sexual?
La familia es un pilar fundamental en la cultura mexicana, caracterizada por valores arraigados como el respeto a la tradición y la importancia de la unidad familiar además de la innegable presión religiosa, incluyendo así la enseñanza del valor de una familia ideal. Sin embargo, estos mismos valores pueden convertirse en obstáculos significativos para las personas LGBTQ+ dentro de sus propios hogares. La homosexualidad y la diversidad de género a menudo son vistas como desviaciones de la norma cultural, lo que puede llevar a la discriminación, el rechazo y, en casos extremos, a la expulsión del hogar.
El miedo al rechazo y al juicio de la familia puede llevar a que las personas LGBTQ+ oculten su identidad sexual o de género, viviendo en un constante estado de negación de su verdadero yo. Este conflicto interno puede generar un gran estrés emocional y afectar negativamente la salud mental de quienes lo experimentan. (Zambrano et al. 2017). Escoger a quien tú quieras amar podría ser una batalla, pero el poder que tiene la presión familiar junto con las expectativas sociales y culturales es la guerra.
No es fácil para todas las personas quienes se encuentran luchando por esta aceptación, o para quienes lo han hecho desde que el movimiento LGBTQ+ se llegó a conocer en México, peleando contra la legalización de las terapias de conversión y muchos otros maltratos tan normalizados como para considerar desde el punto de vista religioso a la homosexualidad como un demonio que ha llegado a poseer un alma noble, esta extrema idea nace del catolicismo o cristianismo, dos de las religiones más practicadas en la cultura mexicana. (INEGI, 2020).
Mismas religiones que declararon la homosexualidad un pecado, y tan fieles y creyentes que son la mayoría de nuestras familias mexicanas, muchas prefirieron mantener esta lealtad hacia su Dios de elección en lugar del amor incondicional que alguna vez les juraron a sus propios hijos. Olvidando así un poco el objetivo de la religión, olvidando lo que significa sacrificarse por amor y amar al prójimo, olvidándose de la esencia de la vida y sus diferentes formas y expresiones, enfocándose en lo banal y superficial. Citando las palabras de Arango, et al. (1995): “Una religión, fiel a su significado etimológico de volver a unir: unir lo finito y lo trascendente, lo afectivo y lo racional, lo intuitivo y lo sensorial, lo femenino y lo masculino, lo consciente y lo inconsciente. Y no una religión delimitada por la fútil taxonomía de lo dual: del pecador y el santo, el infierno y el cielo, lo bueno y lo malo, lo puro y lo impuro, el creyente y el ateo.” (p.7)

Tratar de definir qué lado de la religión escuchar se trata de un choque intergeneracional entre la aceptación y la fe, para el cuál la mayoría de los padres tradicionales no está preparada, no los culpamos, más tampoco es una situación escogida por parte de los hijos, y aunque muchas familias decidieron alejarse de estás creencias tan limitantes para cuidar su amor y vínculo parental, muchos otros no, prefiriendo la fe que la aceptación, dejando a sus hijos pagando el precio, solos.
Un precio pagado por el silencio, la vergüenza, incluso en algunos casos su autoestima y valor propio, fingiendo ser alguien que no son para mantener este amor que de repente se volvió condicional, alejándose de sus personas más cercanas porque no saben que reacción podrían tener ante su identidad sin máscaras, teniendo que tomarle la mano por debajo de la mesa a esa persona que los hizo creer en el primer amor, y en casos fatalistas convirtiéndose en una persona quien no tuvo suficiente aire para respirar, que prefirió ahogarse, en su propio dolor, en un secreto.
El secreto de una chica que se dio cuenta que le gustaban las mujeres cuando todavía era una niña y prefirió ignorarlo hasta que crecer se volviera un problema real, o el secreto de ese chico que quiere declarar su amor por su mejor amigo pero le paraliza el miedo de perderlo, el secreto de esa mujer que vive con su novia pero les promete a sus padres que es su mejor amiga para no perder su lugar en ese pedestal que ellos mismos la pusieron, por miedo a dejar de ser digna de su orgullo, o el secreto que guarda ese adulto mayor que conoció por fin esa parte de sí mismo unos años después de casarse pero tuvo que mentir por el resto de su vida por miedo a dejar de ser el gran hombre que su mamá crio.
Este secreto puede costarles más que su autoestima y valor propio, puede costarles también un círculo social cercano donde la confianza sea lo principal, o una red de apoyo unida que esté presente bajo cualquier circunstancia a lo largo de su vida, afecta su manera de relacionarse y de confiar en las personas por no dejarse a ellos mismos confiar en alguien más, puede también poner en juego su salud mental recurriendo al consumo de sustancias, como una medida de escape de la realidad o distracción temporal de un conflicto que por más consciencia que se pierda no se irá.
Perder la calidad de su salud mental podría llevar a las personas a caer de alguna manera en los trastornos alimenticios que pueden surgir de la inconformidad de expresión libre, o del rechazo que podrían llegar a experimentar, podrían considerar esta relación tóxica con los alimentos una manera de forzar control en algún aspecto de su vida por la incapacidad de tenerlo en otro, o también se podría tratar del resultado de la insatisfacción familiar y sobre todo personal, el punto de quiebre de su autoestima y de su amor propio, entrando a un espiral en el que cambiarse a sí mismo intentando llegar a la perfección será el único objetivo, ese secreto guardado de sus papás y en ocasiones de ellos mismos, puede llevarlos a entrar en un estado de profunda depresión, costarles la felicidad de amar y la libertad de ser amados, quedándose encerrados en una jaula que con el paso del tiempo solo se hará más pequeña y más difícil de aguantar, pero no de salir. (Ardila et al. 2012 en Zambrano et al. 2017)
En cambio, renunciar a guardar un secreto que nadie les pidió guardar, pero que fueron forzados a hacerlo, puede abrir los pulmones a todo ese aire que no creyeron merecer, puede regresar la respiración y la calma, puede reconstruir la autoestima que alguna vez se alejó de sus vidas, puede ser la base de una red de apoyo resistente y leal, pero principalmente puede regresar la calma de amar con los brazos abiertos, y de sentirte amado de la misma manera, no solo por parte de una pareja romántica, pero de todos los pilares valiosos para ti, tu familia y amigos.
Decidir dejar de aparentar, y tomar la iniciativa de aprender a sentirte cómoda o cómodo en tu propia piel no es fácil, y aunque implique un proceso muy largo y difícil de aprender a poner límites, a expresar tus necesidades, a escuchar y a ser escuchado, tomar en cuenta también los límites y necesidades de otras personas importantes en tu vida es la clave, ya que es igual de importante que ellos vivan este proceso de manera libre y abierta, para que entre tu y esas personas que quieres, trabajen la comunicación, la confianza y amor. Aprender a amar y enseñar a las personas como quieres ser amado, involucra la parte más bonita de todo este proceso del que estamos hablando, y cuando se tiene este lugar seguro, amarte a ti también será algo natural y auténtico.

Referencias:
Arango, L.G., León, M., Viveros, M. (1995). Género e identidad, ensayos sobre lo femenino y lo masculino. ed. 1. 958-601-632-3. P.7-8.
Barriga, S. (2013). Sexualidad como producto cultural. Perspectiva Histórica y Psicosocial. Revista Andaluza de ciencias sociales. N°12. https://revistascientificas.us.es/index.php/anduli/article/view/3637/3151
Ceballos Mora, A.K., Ojeda, D., Zambrano Guerrero, C.A.(2017) Reconocimiento de la orientación sexual homosexual. Psicoespacios. Institución Universitaria de Envigado.11-19. https://doi. Org/10.25057/issn.2145-2776
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informátoca (INEGI). (2020). Diversidad y Religión.
Lamas, M. (sf). El género es cultura. Carta Cultural Iberoamericana.
http://www.paginaspersonales.unam.mx/app/webroot/files/981/El_genero_es_cultura_Martha_Lamas.pdf
Vicencio Rojas, E. C., (2012). El principio de igualdad y el derecho a no ser discriminado por orientación sexual. Reflexiones a partir del caso español y chileno. Universidad de Salamanca. http://hdl.handle.net/10366/118710















