
Dr. Jonathan Cortés.
Dr. en Ciencias Biológicas y de la Salud
Universidad Autónoma Metropolitana
CDMX
Cuando vamos de paseo a visitar la naturaleza y contemplamos un bosque, lleno de vida, aves cantando, hojas mojadas y un aire que sentimos que llena nuestros pulmones, ese paisaje que nos da alegría y no queremos dejar de ver y permanecer el mayor tiempo posible. ¡En verdad que disfrutamos lo que estamos viendo!
Sin embargo, pasamos por alto una pregunta. ¿Que mantiene un bosque en funcionamiento?
Esta pregunta tan sencilla, conlleva una organización metabólica tan grande que es casi imposible imaginar a los hongos y a los escarabajos descortezadores de madera como principales actores en este equilibrio biológico. Sin embargo, ambos conforman una sinergia biológica que regula ciclos de nutrientes, remodela la estructura de los ecosistemas y sostiene toda una economía ecológica basada en la descomposición.

La economía ecológica de los hongos: los “banqueros” del carbono
Los hongos son organismos con capacidades metabólicas únicas, que permiten transformar cualquier materia orgánica, son capaces de biotransformar ecosistemas con altos niveles de elementos nocivos a un estado más inocuo. A través de su micelio, pueden secretar compuestos que les permite competir con bacterias, parásitos u otros hongos, además de que pueden crean redes que facilitan el intercambio de nutrientes entre plantas, mejoran la estructura del suelo y regulan procesos esenciales como la descomposición y el reciclaje de materia orgánica.
Su papel es tan fundamental que, sin ellos, los bosques perderían fertilidad, los ciclos de nutrientes se romperían y la biodiversidad colapsaría. Los hongos no solo devuelven al ambiente los elementos químicos necesarios para la vida, sino que generan equilibrio ecológico, controlan poblaciones de microorganismos e insectos, y forman asociaciones simbióticas tan complejas en el que muchas especies que viven en bosques, selvas incluso zonas áridas, se verían afectadas por el desequilibrio metabólico. Otro actor importante y muy escurridizo son los escarabajos descortezadores de madera. En el cual estos organismos se caracterizan por perforan troncos y generar túneles conocidas como galerías, como es el caso de la familia Scolytinae, por dar un ejemplo.
Estos túneles favorecen la colonización microbiana. Aceleran la entrada de hongos a tejidos internos del arbol, inician procesos de senescencia en árboles, debilitando y modificando la estructura física de la madera (aumentando la aireación y humedad al interior del árbol). En conjunto, actúan como arquitectos del micro hábitat que los hongos requieren.
Un microbioma tripartito: insecto — hongos — bacterias
Los descortezadores no son vehículos pasivos de esporas: portan y mantienen comunidades microbianas complejas —hongos simbiontes primarios (transportados en estructuras como micangios), bacterias intestinales y levaduras comensales— que funcionan en red para optimizar la digestión, detoxificación y aporte nutritivo al insecto.
Esto puede resumirse en la siguiente línea metabólica temporal: el hongo transforma la madera → la microbiota refina esos subproductos → el insecto obtiene energía, vitaminas y esteroles. Esta interdependencia explica por qué muchos descortezadores no completan su ciclo vital sin sus hongos asociados, ya que de ellos se generan diversos subproductos importantes en el ciclo de vida del escarabajo
Subproductos fúngicos que alimentan la microbiota
Cuando hongos como Ophiostoma, Grosmannia, Ceratocystis o incluso ciertos basidiomicetos colonizan la madera, su metabolismo produce subproductos clave:
- Azúcares simples y oligómeros (glucosa, xilosa, celodextrinas): resultantes de la hidrólisis de celulosa y hemicelulosa; alimentan levaduras y bacterias fermentativas del intestino insectil.
- Derivados fenólicos y productos de lignina: algunos son tóxicos en bruto; la acción combinada de hongos y bacterias convierte y detoxifica estos compuestos, reduciendo la toxicidad de resinas y permitiendo la alimentación de larvas.
- Ácidos orgánicos (p. ej. oxálico): acidifican microzonas, mejoran solubilidad de minerales y favorecen bacterias acidófilas simbiontes.
- Vitaminas y esteroles: muchos insectos dependen de fuentes exógenas para vitaminas B o esteroles que son producidos por hongos y levaduras; sin estos, la metamorfosis o la muda pueden verse comprometidas.
Al mismo tiempo,la microbiota interna como: enterobacterias, metabolizan azúcares simples; Pseudomonas, Serratia y otras degradan o detoxifican fenoles; Streptomyces y actinobacterias participan en la degradación de materiales remanentes y producen antimicrobianos protectores. Como podemos observar hasta este momento, la cadena trófica metabólica en estos organismos de reinos diferentes, trabajan en conjunto para coexistir y aprovechar las aportaciones que cada actor ofrece.
Simbiosis estratégica: hongos que viajan y escarabajos que ganan
Como mencionamos previamente, muchos descortezadores llevan hongos en estructuras especializadas llamadas micangios; esto le permite al hongo adherirse al insecto o usarlo como un medio de transporte, mientras el escarabajo construye su galería, los hongos van incorporándose a las paredes de la galería, como es un medio rico en celulosa, hay humedad y aireación al interior, favorece el crecimiento del micelio, este a su vez comienza a metabolizar la celulosa de la madera, en azucares más simples y otros metabolitos pre-prebióticos, facilitando a las larvas el acceso a un alimento ya pre-digerido y enriquecido.
De manera indirecta, los hongos pueden ser utilizados en el control biológico de plagas en cultivos agroforestales, especialmente aquellos basados en especies de madera susceptible a plagas de escarabajos, por lo que se vuelve un recurso importante en la industria agroforestal.
Por lo que el desarrollo de programas de formación para agricultores y forestales, sobre el uso de hongos como controladores biológicos y la importancia de la simbiosis entre hongos e insectos en la sostenibilidad de los ecosistemas, así como, fomentar prácticas agroecológicas que integren la biodiversidad y el uso de microorganismos naturales en la gestión de cultivos agroforestales, aumentaría el recurso, habría menor impacto ecológico y mayor aprovechamiento de los recursos naturales.
Conclusión
La interacción hongos–microbiota–descortezadores es un eje funcional que impulsa la descomposición, la nutrición de insectos y la dinámica de los bosques. En México, donde hay brotes significativos de descortezadores.
Entender la ecología microbiana y los subproductos metabólicos fúngicos no es solo una cuestión de interés científico: es una herramienta esencial para el manejo forestal, la restauración y la biotecnología aplicada.
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Referencias
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