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viernes, agosto 7, 2026
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Portada Letras Hipnóticas El Eclipse en Maya.

El Eclipse en Maya.

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Por Arturo Vásquez Urdiales

San Francisco California:
08 de abril del año del Señor 2024

Para Casimiro Carbajal, el mejor hijo prófugo de Santiago Minas y nacionalizado yucateco de Yucatáy Maya de electrosoldada

El Eclipse en Maya

Recordemos hoy a Augusto Monterroso.

El eclipse

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido, aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva.

Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí sin ninguna esperanza, aislado, con el pen­samiento fijo en la España distante, particu­larmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que con­fiaba en el celo religioso de su labor reden­tora.

        Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

        Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

        Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aris­tóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

   - - Si me matáis - les dijo - puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos.

Vio que se produjo un pequeño con­sejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bar­tolomé Arrazola chorreaba su sangre vehe­mente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

Bonito cuento corto para un día tan especial de sol y luna

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Urdiales Zuazubizkar fundación de letras hipnóticas A.C.
©

Gracias sr Licenciado Casimiro Carbajal.

Digno hijo de la sierra sur

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